A mi abuela Leticia y su lenguaje de amor

Apenas tuve ocho años de mi vida para compartir con mi abuela materna, Leticia,y fue suficiente para el resto de mi vida.

Mi abuela Leticia fue la que me enseñó a leer y me hizo descubrir la magia de las letras. Recuerdo que fue tan importante para mí aprender a leer , que no paraba de leer todo lo que veía por la calle. Yo tenía 4 o 5 años y sin querer, me enseñó el mundo del conocimiento a esa tierna edad. Muy pocas clases fueron las que me dio, pero recuerdo que me lo enseñó tan sencillamente, que después fui a Kinder sabiendo leer con perfección.

Hoy descubrí que fue tan importante en momentos cruciales de mi vida, porque sin expresar una sola palabra, agarrándome la mano o diciéndome que me sentara a su lado era suficiente para mi, pues de esa manera sentía su amor y presencia perenne. Era una persona tan cálida y me daba tanta seguridad, que nada más que esos pequeños gestos eran suficientes.

No puedo hablar de muchos años en el tiempo, pero el recuerdo agradable, tranquilo, su sonrisa sencilla y su presencia son aún perennes en mi vida.

Mis primos menores me preguntan cómo era ella, pero la verdad es que me habló muy poco pero me habita para siempre con su recuerdo, ya que ella y mi abuelo Leonardo siguen vivos dentro de mi, en mis memorias, en sus sonrisas, en su modo de ser tan particular y en mi corazón.

Te fuiste hace 41 años abuela Leticia, pero para mi es como que el niño que te dejó de ver unos días antes que murieras, aún te está viendo en tu mesa de trabajo, vendiendo leche, haciendo queso o simplemente acompañándote para hacer la siesta en tu sillón de tu casa de corredor amplio y jardín en medio.

De vestido blanco con mis padres a la izquierda
Conmigo en brazos

#TengoSed, pero no de #Instagram, sino de #Dios

#TengoSed, siempre me ha impresionado esta frase que tienen las #Hermanas de la #Caridad junto a un Cristo en todas sus capillas, pero no la entendía. Es lógico que lo dijo Cristo en la cruz, pero hasta hoy entendí cómo aplicaba para mi.

Hoy, en plena #Pascua2021 descubrí que tengo #Sed, pero una que no la puede apagar el agua, sino #Dios y su inmenso #Amor y #Cristo que me quiere como soy, gratis y es el único que puede extinguir mi #Sed. Hoy vi que nunca se lo he pedido o es que talvez nunca he podido amar.

Y por eso, como no se cómo amarlo a Él, pues no puedo amar. Y se que una vez que me sienta querido por #Cristo dejaré de buscar en cosas vanas y en mi propio yo, algo que solo un amor infinito por mi lo puede extinguir como es el de #Dios y #Cristo.

Esta sed la encontré en una #RedSocial como esta, pero en la del escaparate de #Instagram donde hay «influencers» y donde se lucha para conseguir un guiño, pero al final es esto, mi #Soledad y mi falta de #Amor o de #NoSentirAmor la que me hizo escribir esto.

No se si me lanzarán tomates, o insultos porque siempre y más en 2021 está mal hablar de #Dios y de #Cristo que son los únicos que pueden dar #Vida y calmar la #Sed. Lo demás es ruido y «vanidad de vanidades» como dice el Eclesiastés. #TengoSed 🙏🏻 apagala #Cristo.

Me urge ver tu amor todos los días. Me urge salir de mis esquemas limitados de amor y expandir mi pensamiento hacia ti, el que no se puede medir, el que da a manos llenas, el que se escapa a mi pensamiento y que no se escandaliza de mi, sino que yo se que me ama con #Amor de #Padre

Me urge tu #Amor oh #Cristo porque #TengoSed.

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¿Quien llena tu vida? ¿Dios o el mundo?

¿Morir de aflicción por el covid19  o vivir haciendo el intento?

Últimamente, pensamos mucho  en la muerte (ya dos años). Nos rodean situaciones de pérdida, sobre todo de gente que conocemos, que queremos y se ha ido o que ha querido llevarse la pandemia con este virus llamado covid19. Esto causa mucho dolor y angustia y sobre todo zozobra, preguntándonos ¿qué me va a pasar a mi o a la persona que más quiero? Y la realidad es que no lo sabemos. No tenemos control. Y esa parte de la falta de control, es la que nos hace caer en este caos que causa la incertidumbre de una pandemia, y en la que nos la juega nuestra mente.

Y si estás leyendo esto, estás aún aquí. Da Gracias por eso. Yo le doy gracias a Dios porque creo en él. Y ya poder decir que respiras, que despertaste, que tu cuerpo que es un gran sistema de sistemas funciona, y puedes ver, comer, respirar y vivir, y hacer lo cotidiano y solamente vivir, ya es un gran regalo de la vida. Por eso despierta, sal de ese sufrimiento que causa en la mente la falta de control y vive.

Igual quiero darte ánimo, porque el cielo existe, todos vamos para allá.  Si pensamos en que todo esto que vivimos en esta vida es transitorio, la vida se te cambia de color y ya no importa nada de lo que nos afanamos aquí en la tierra. No hay más dolor, ni covid19, ni enfermedad alguna, ni preocupaciones de ningún tipo. Solo viendo la belleza de encontrar a Dios en ese plano o verlo aquí en la tierra (porque actúa diariamente) y la posibilidad de ver a nuestros familiares, a todos, los que conocimos y no conocimos, es grandioso! Todo se vuelve hermoso, se pinta de color y nuestra vida en la tierra se vuelve más tranquila.

Así es que te invito a que sigas viviendo, a que no te centres en esto que pasa ahora, porque pasará y que te atrevas a vivir con todo en el HOY, que es lo único que tenemos, no hay más. Ayer ya no existe, es un recuerdo vago en nuestra memoria y mañana no ha llegado. ¡Ten fe! ¡Todo será mejor!

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¿Porqué los buenos se van primero?

Estar bien… sí, ¡se puede!

No se cuantos años me llevó llegar a darme cuenta que no estaba «internamente» bien. Y es que no te das cuenta que te acostumbraste a vivir mal.  Y cuando lo ves es muy duro, porque no sabes qué hacer. Porque el sentido de esta vida que es tan dura, en parte es estar bien sea cual sea tu realidad de vida.

Creo que todo el que se sienta incómodo de alguna manera debe buscar ayuda


Me sentía incompleto, incómodo, estancado y veía mi vida gris. Y lo peor es que no sabía qué hacer. Y como para mi, Dios, hace todo cuanto necesitamos y lo que nos conviene cuando es mejor para nosotros,  me conectó con una amiga que tenía más de 20 años de no ver y en el 2018, en medio de esta «incomodidad» apareció  Carolina. Resultó ser que se había convertido en terapeuta y coach de vida en Canadá y yo no tenía ni idea y me ofreció su ayuda. Y hablando con ella casi tres  veces por semana, o más  pues me contó lo que hacía para vivir y lo que había estudiado y empezamos a tratar temas vitales de mi vida: y se fue desenredando una madeja de hilos negros que ella sabiamente pudo desenmarañar y los puso al aire.

No se de cuántas cosas hablamos, pero fueron temas  variados y fuertes porque ver los pozos negros del alma es muy difícil de tocarlos,  sin salir corriendo del susto en el intento. Le agradezco su oído atento, su sinceridad, su claridad al tocar los temas y dar una luz, una solución. Creo que nunca he hablado tan abiertamente con nadie.

Y es que Carolina me decía, ¡hay que estar bien! ¡No se puede vivir así! y persiguiendo ese estado de vida  es que ella me dio 2 años de su tiempo. Esto jamás podré terminar de agradecerle. Y tener la claridad de lo que yo necesitaba.

Hoy en día como ella está muy lejos y no es médico,  hubo la necesidad de acudir a un médico porque mi problema se desbordaba y había un desequilibrio químico, que es lo último que ella logró ver.

Ya va para 5 meses de esta vuelta de timón y gracias a Dios, a Carolina y otros ángeles en el camino es que hoy puedo decir que se va estabilizando la mente, se van yendo los grises y se puede empezar a sentir bien, porque se puede aunque no lo creas.

Hay luz al final del túnel.

#TengoSed, pero no de #Instagram, sino de #Dios

#TengoSed, siempre me ha impresionado esta frase que tienen las #Hermanas de la #Caridad junto a un Cristo en todas sus capillas, pero no la entendía. Es lógico que lo dijo Cristo en la cruz, pero hasta hoy entendí cómo aplicaba para mi.

Hoy, en plena #Pascua2021 descubrí que tengo #Sed, pero una que no la puede apagar el agua, sino #Dios y su inmenso #Amor y #Cristo que me quiere como soy, gratis y es el único que puede extinguir mi #Sed. Hoy vi que nunca se lo he pedido o es que talvez nunca he podido amar.

Y por eso, como no se cómo amarlo a Él, pues no puedo amar. Y se que una vez que me sienta querido por #Cristo dejaré de buscar en cosas vanas y en mi propio yo, algo que solo un amor infinito por mi lo puede extinguir como es el de #Dios y #Cristo.

Esta sed la encontré en una #RedSocial como esta, pero en la del escaparate de #Instagram donde hay «influencers» y donde se lucha para conseguir un guiño, pero al final es esto, mi #Soledad y mi falta de #Amor o de #NoSentirAmor la que me hizo escribir esto.

No se si me lanzarán tomates, o insultos porque siempre y más en 2021 está mal hablar de #Dios y de #Cristo que son los únicos que pueden dar #Vida y calmar la #Sed. Lo demás es ruido y «vanidad de vanidades» como dice el Eclesiastés. #TengoSed 🙏🏻 apagala #Cristo.

Me urge ver tu amor todos los días. Me urge salir de mis esquemas limitados de amor y expandir mi pensamiento hacia ti, el que no se puede medir, el que da a manos llenas, el que se escapa a mi pensamiento y que no se escandaliza de mi, sino que yo se que me ama con #Amor de #Padre

Me urge tu #Amor oh #Cristo porque #TengoSed.

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¡Qué viaje es leer! 

person reading a book
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Tengo dos semanas visitando una librería grande. Tiene muchos libros y de muy variados temas. Por suerte, me atendió un encargado de tienda que le gusta leer.  Y qué maravilla encontrarse con gente que sabe apreciar el valor de un buen libro, de una buena historia y de abrir el abanico de autores para conocer nuevos. La experiencia fue interesante, pues había ido pensando en comprar un libro de siempre o de mi autora favorita porque se me acabaron los libros para leer hace tiempo y terminé comprando uno bueno de un autor muy bueno que también ya conocía.

Cuento esta historia porque hace unos 35 años, y no es que yo tenga tantos años, pero cuando comencé a leer, empecé como se empezaba en esos tiempos: con libros impresos, con su olor a papel particular y recorriendo estantes de libros propios y ajenos para poder tener el placer de leer. Con el paso de los años acabé los libros que me gustaban, que tenía o me prestaban y compré más y siempre se me agotaban.

Luego, con el devenir de los cambios tecnológicos empezaron a inundar el mercado las pantallas, ya sea de una tableta o de un teléfono inteligente, pero yo que estaba feliz porque vería disminuido mi gasto en libros con la pantalla electrónica por el costo reducido de los libros que tienen los libros electrónicos, nunca pude acostumbrarme a la pantalla. El libro impreso es otra cosa, es una experiencia sensorial, es un olor a nuevo o viejo, es la experiencia de tocar el papel, de doblar la hoja en la punta para saber donde quedaste y sobre todo se lo puedes prestar a alguien más para compartir la experiencia.

Recuerdo una frase que leí en una Selecciones del Reader’s Digest traducida al español, que en sus citas citables, parafraseada decía que leer puede convertirse en un viaje de la imaginación a los lugares más recónditos e impensados, ya que el escritor a través de sus escritos puede transportarnos. Y en ese momento la tomé y la guardé y nunca se me ha olvidado, porque es cierto. ¡Qué viaje el que iniciamos al leer!

Ir o no al psiquiatra

Solo Daniel sabía cuántos paradigmas había roto en su mente para acudir a pedir ayuda y consulta a un psiquiatra.

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En su ciudad de un poco más de un millón de habitantes aún había muchos señalamientos acerca de porqué alguien tenía que ver a uno de estos profesionales: o es que se había vuelto loco o tenía algún problema extraño, sino para qué ir. La verdad decía la gente es que las cosas de uno se las arregla uno o la vida misma se encarga y no hay que andar contándole los problemas a nadie, y mucho menos a un extraño que cree que se la sabe todas. En síntesis, si estás loco quédate en tu casa porque los paños sucios se lavan en casa y al final nadie sabrá que estás loco si no lo dices.

Sin embargo, luego de pensarlo y pensarlo se decidió por las visitas al psiquiatra que  suponían para Daniel uno de los momentos más difíciles de su rutina semanal actual. A veces se cuestionaba mucho el porqué tenía que hacerlo. Había llegado al convencimiento que no podía más y que a pesar de que lo había intentado todo por su cuenta, tenía que pedirle ayuda a alguien, porque sino no podría más con su vida y sobre todo temía por poner en peligro su propia existencia.

Las citas en sí mismas resultaban un suplicio porque el terapeuta no hablaba, sino que solamente escuchaba. Era una forma peculiar de atender a un paciente, pensaba Daniel, pero acaso servía de algo que le escucharan sin recibir a cambio algún tipo de retroalimentación por lo que compartía con el profesional de la salud mental? Recordaba con mucho pesar la primera vez que fue y solamente le dieron más medicinas y no le dio respuesta a todo lo que había conversado. Le dijeron que estaba deprimido y que las medicinas le harían sentirse mejor. Sería verdad? La verdad es que se llevó las recetas, compró las medicinas y se las tomó.

Empezó a sentirse con un letargo grande, como si en su vida nunca hubiera dormido, la boca seca, los ojos pesados, le costaba mucho levantarse y sobre todo tenía pensamientos contradictorios de los que mucho después se dio cuenta. Sin duda los químicos eran inentendibles en sus efectos y a Daniel no le estaban gustando. Nuevamente se planteaba si ir al psiquiatra servía para algo, pues la consulta se resumía a recibir un surtido más de pastillas cada vez que iba.

Qué eran las visitas al psiquiatra? un monólogo? acaso alguien le diría alguna vez cómo resolver esas cosas que le atormentaban y por las cuales había que ir donde ese hombre que escuchaba nada más? La verdad es que no sabía las respuestas.

Las medicinas cada vez le hacían sentirse peor, y no encontraba las respuestas que buscaba. Se dio cuenta que estaba perdiendo tiempo y dinero y además desgastándose más mentalmente.

Tomó una decisión y se dio cuenta que las respuestas sólo podría hallarlas en él mismo y aunque los pensamientos martillaran eran suyos y de él dependía que estuvieran o no. Las respuestas estaban en él mismo y aunque contara y contara las cosas de nada serviría, muy dentro de él estaban las respuestas necesarias a sus problemas.

Le quedaba en la mente una última pregunta, será que están en crisis las profesiones de la salud mental, porque si sólo sirve este médico para dar pastillas y sólo escuchar mejor no gastas te compras las pastillas y no le cuentas a nadie tus cuitas.

El diálogo del miedo

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Resulta que un buen día se encontraron el valor y el miedo. El primero siempre quiere salir adelante, pero el segundo siempre se impone por ser más alto, más ruidoso y más metido. Sin embargo el valor hace la lucha y se termina imponiendo al miedo, o eso espera la mayoría de las veces.

Una vez el valor estaba completamente seguro que le iría bien con el interior de su dueño en una situación que era totalmente segura, aparentemente. La mente del dueño del valor decía que no podría pasar nada en ese evento del día siguiente, sin embargo, luego de tener preparada la reunión que le tocó organizar y en la que iba a salir todo sin complicaciones ni enredos, el local donde se realizaba la reunión empezó a remecerse, los suelos, los vidrios, las partes de madera del cuarto de reuniones, las lámparas empezaron a temblar y ¡oh sorpresa! La ciudad había tenido uno de esos terremotos memorables, más de 6 grados en la escala que mide los movimientos de tierra. Al dueño se le fue al carajo el valor y cayó vencido ante el miedo hacia la fuerza de la naturaleza.

Cuánta gente te encuentras todos los días que se encuentra con la lucha al miedo. En el caso anterior, se trataba de un evento externo impredecible e ingobernable, pero en las situaciones diarias de la vida en que la interacción con otras personas es la regla, se presenta tanto el valor como el miedo. La forma de comportarse con ciertas personas, las que tienen el poder, las que ejercen una jerarquía, la relación normal con otras personas de cualquier tipo. En medio de todo siempre está la lucha del valor y el miedo.

Sin embargo, por otro lado el ser humano lucha contra otros miedos que ha creado el mundo y la sociedad moderna. El miedo a lo desconocido, a la muerte, a la enfermedad, a la pobreza, a perder las cosas materiales. El miedo a no estar “conectado”, a no dar la talla, el miedo a fallar en  muchas situaciones y póngase a pensar en cuantas situaciones más usted interactúa con el miedo y además tenemos que enfrentarnos con los diálogos temerosos de nuestra mente.

¡Cuánto podemos aguantar! No lo sé, lo que si se es que siempre está la opción de rendirse al miedo o que triunfe el valor, los que están separados por una pequeña película de separación. Sin duda tenemos que luchar, pues el miedo no puede prevalecer y aunque estemos en un momento de valor y tranquilidad el miedo siempre estará agazapado.

Vida en pareja, ¿un cuento?

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Vivimos en el siglo XXI, donde parece que la vida en pareja es acaso ahora ¿un cuento? ¿Estamos quizás al borde de que la familia como la hemos conocido los que tenemos treinta o cuarenta años o más, ya no exista o no va a existir más? ¿Qué pasa en la sociedad de hoy? ¿Ya no son importantes las parejas? ¿Es más importante realizarse como individuo, en lugar de como familia? ¿Es más importante que una persona (sola) cumpla sus sueños unoparentales, que vivirlos en familia?

Estas y muchas preguntas me las he hecho continuamente. Esto es por lo que veo y vivo, y por lo que experimento a mí alrededor. Existen miles de causas válidas para que una pareja no se forme o si se forma no esté más junta, pero ¿adónde se fue el amor? ¿Adónde se fue el deseo de estar juntos, de decidir una vida en común en pro de unos valores más altos, que van más allá de lo que no te parece simplemente o lo que te ha cansado?

Existen muchas realidades sobre la vida en pareja. Viene el enamoramiento, se calma el fuego, entra la cotidianidad, vienen los hijos, se enfría la relación y llegan los años donde no hay más lozanía de juventud, sino tedio, costumbre y fastidio. Entonces, venís, hacés un examen de conciencia y no te gusta lo que ves. Será que tu pareja ya no es la misma con la que te casaste y como dice la sociedad hoy en día, hay que reinventarse y te divorciás. ¿Te das cuenta que ya no existe más la decisión de estar con esa persona en concreto o que simplemente la chispa se acabó? ¿Pero qué hay más allá? ¿Existe la vida más allá de esa vida en pareja que has creado y que ya simplemente no te va más?

Muchas de estas preguntas tienen sus respuestas en varias condicionantes y múltiples respuestas pueden ser posibles.  Sin embargo, para estar junto a esa persona con la que has convivido tantos años debe haber decisión de estar y convivir, y lo demás viene por añadidura. Sé que Dios es muy importante y es un componente muy importante de la relación, pero al final el bombardeo del mundo exterior y mediático puede eliminarlo de la ecuación y decidís mandarlo todo al carajo.

Entonces este título que la vida en pareja es ahora ¿un cuento? ¿Es real o no? Ya nadie está dispuesto a sacrificarse, a pensar en los hijos fruto de la relación y mucho menos pensar en la persona que estás “despachando”, casi como el día que se casaron, con la ropa puesta y nada más.

¿Adónde va a quedar la familia hoy en día? ¿En un cuento para contárselo a los más jóvenes?

Cada quien tiene una forma de ver la vida, y de vivirla y quizás encontraron que separarse era lo mejor, pero ¿dónde queda el recuento de daños, y los pedazos para juntarse? Es cierto que puede haber vida con otra persona y en mejores condiciones de todo tipo, pero el punto es, ¿hay alguien que quiera luchar por la vida en pareja, por la familia, por los hijos? Es un tema de un gran y extenso debate.

 

Seguir adelante…

Esta frase sin duda plantea un pensamiento positivo, que con toda su fuerza lo es. Me lo comentaba un amigo que tiene un blog y en el que comenta sus luchas internas personales, que son muy interesantes y que le plantean siempre un reto.

Para él la frase termina  «seguir adelante para que veas el sol brillar y puedas encontrarlo más adelante». Este amigo lo plantea para sus luchas personales. La imagen del sol igualmente es muy fuerte, puesto que la luz solar lo llena todo, lo invade todo, ya sea física o mentalmente.

¡Cuántas veces en la vida nos planteamos si seguir o no seguir! En mi caso particular es extraño que me detenga para no continuar, siempre a pesar de lo que pueda pensar dentro de mi o los temores que pueda tener, me auto empujo y auto impulso porque muchas veces no es opción quedarse sin seguir adelante. Esta imagen del sol brillante es un recordatorio que más adelante el camino puede estar más claro de lo que se mira al principio y que los pasos iluminarán ese sendero que estamos auto trazando.

Estoy más que claro que la vida sin movimiento se estanca, se pudre, se acomoda en cualquier ámbito de la misma y que tenemos que ser muy cuidadosos para realizar un auto exámen periódico que nos pueda indicar cómo estamos.

Es verdad que cuando estamos estancados sin buscar «ese sol» y «ese movimiento» hay síntomas que denotan que no estás yendo para adelante, sino que estás parqueado.  Es básico tener una propia señal detonadora de síntomas, pero lastimosamente solo el tiempo o la reflexión propia son las que indican si acaso sigues buscando al sol más adelante o estás muy acomodado en tu realidad que no va para adelante ni para atrás.

Por supuesto que hay que seguir, no importan las circunstancias que siempre serán variadas o se pueden tornar amenazantes. Además, si acaso en el camino decidimos que se tiene que seguir otra ruta, no hay mejor opción que tomar otro rumbo, pero seguir.

Yo quiero ver el sol al final del camino. Lo voy a tener presente para saber que moviéndome voy a encontrar siempre la luz al final del sendero o las cosas que me lleven por un determinado camino siempre serán nuevas o diferentes. El punto es moverse y seguir buscando la luz, el sol y el camino que se hace al andar. ¡A moverse!

 

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